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Suor Angelica, una luz de esperanza al final del camino
Ante un público conmovido hasta la lágrima Suor Angelica, una brillante producción del Instituto de Cultura de Mazatlán, con un gran elenco y notable dirección musical bajo la batuta de Enrique Patrón De Rueda, corrió el telón en la primera de las grandes noches del Festival Cultural Mazatlán 2017.


Suor Angelica estuvo antecedida por la Gala Puccini, una selección de algunas de las arias que encumbraron a este compositor italiano, entre los preferidos de los amantes de la ópera. 

En la primera parte del repertorio brillaron las voces de Mariana Sofía, Dhyana Arom, Ivan Valdéz y el Coro Guillermo Sarabia.  Producido por Cultura Mazatlán con la colaboración de Amigos de la Ópera, A.C.,  el espectáculo contó con el acompañamiento musical de la Camerata Mazatlán, músicos de la OSSLA y el Coro Infantil del Instituto de Cultura.

El Director Artístico Enrique Patrón De Rueda conjuntó el sonido de la orquesta y los cantantes y logró dar la intención y la fuerza adecuada a la música de Puccini.

El Intermezzo de la ópera “Manon Lescaut”, interpretado por la orquesta marcó el inicio de la gala,  seguido de la famosas piezas de los dramas líricos O mio babbino caro de la obra “Gianni Schicchi”, la potente Recondita armonía de “Tosca”, Un bel di vedremo de “Madama Butterfly” y Addio mio dolce amor de “Edgar”, la segunda ópera del famoso compositor. 

Las obras estuvieron acompañadas de su respectivo cartel artístico realizado por la editorial de Giovanni Ricordi en el siglo XIX.  

Al finalizar la breve pero elegante gala musical, se cerró el telón para preparar la escenografía y que las estrellas de la noche se vistieran con sus hábitos y prendas de carácter religioso. 

La ópera Suor Angelica llenó la sala de misticismo. La historia gira en torno una mujer noble (interpretada por la soprano Dhyana Arom), que debido a un desliz de juventud, del que nació un niño, se vio recluida en un convento por decisión familiar.  A pesar de su corta trayectoria, la artista demostró la solidez y fuerza de su voz que junto a su desempeño escénico, dieron credibilidad a la historia al grado de provocar  llanto y   sollozos entre el público. 

Quien más influyó en ese alejamiento del mundo material fue su tía (la mezzosoprano María Luisa Tamez) una aristócrata de pura cepa. 

El clímax musical comienza cuando después de siete años sin noticias de su familia o mundo exterior, Suor Angelica, recibe la visita de su tía, quien le da una noticia devastadora. Dhyana Arom logra transmitir el drama de una madre que muere para ver a su hijo.

Después de algunos años de haber interpretado a Suor Angelica, María Luisa Tamez interpretó a la tía de la protagonista y a través de ella,  dio  vida a una mujer que no se conmueve ante la desesperación y el dolor de una madre, un ser despiadado que antepone el pudor y la “decencia” y opta por recluir a la sobrina en un convento  para preservar el buen nombre de la familia y evitar el escándalo público ante el nacimiento de un niño, fuera de matrimonio.

La escenografía bajo la dirección escénica de Oswaldo Martín del Campo, y la iluminación de Antonio Serratos situaron la historia en un  convento lleno de vitrinas, columnas, muros de piedra y cruces y dieron vida a ese mundo de reclusión y paz espiritual que buscó el compositor al crear su obra.

La obra de Puccini refleja la mentalidad de una época en un melodrama musical. La amargura de la Zia Principessa interpretada por la mezzosoprano María Luisa Tamez y  la actuación y poderosa voz de Dhyana Arom como Suor Angélica,  estrujaron el corazón de la audiencia.   

Más allá de una cruda historia, las voces de las protagonistas, papeles secundarios, los  coros y la Camerata Mazatlán, trasladaron al público fuera de este ambiente fatalista para conducirlo  hacia un final donde la paz y la esperanza resultan victoriosas. 

Inyectaron dinamismo y vitalidad a esta historia, las hermanas del convento, cada una con una personalidad y carácter propio; el liderazgo de la Abadessa (Sarah Hocombe), los regaños de la maestra (contralto Flor Estrada), la dulzura de Genovieeffa  (soprano Rebeca De Rueda) y la disciplina de la hermana celadora (mezzosoprano Mariela Angulo).

Al finalizar Suor Angelica el público agradeció con aplausos la oportunidad de haber disfrutado la mejor música de Puccini en  una historia  trágica que llevó a la protagonista a encontrar la luz al final del camino.

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Suor Angelica, a light of hope at the end of the road

Before a public that was moved to tears, Suor Angelica, a brilliant production of the Instituto de Cultura de Mazatlan, with a great cast and notable musical direction under the baton of Enrique Patron De Rueda, opened the first of the great nights of the Cultural Festival Mazatlán 2017 at the Ángela Peralta Theater opened.

Suor Angelica was preceded by the Gala Puccini, a selection of some of the arias that elevated this Italian composer, among the favorites of opera lovers.

In the first part of the repertoire, the voices of Mariana Sofía, Dhyana Arom, Ivan Valdéz and the Guillermo Sarabia Choir shone. Produced by Cultura Mazatlán with the collaboration of Friends of the Opera, A.C., the show had the musical accompaniment of the Camerata Mazatlan, musicians of the OSSLA and the Children´s Choir of the Instituto Cultura.

The Artistic Director Enrique Patrón De Rueda combined the sound of the orchestra and the singers and managed to give the intention and adequate force to the music of Puccini.

Intermezzo of the opera "Manon Lescaut", performed by the orchestra, marked the beginning of the gala, followed by the famous pieces of the operatic O mio babbino costumes of the work "Gianni Schicchi", the powerful harmony "Tosca", A bel di vedremo from "Madame Butterfly" and Addio mio dolce amor  by "Edgar", the second opera of the famous composer.

The works were accompanied by their respective artistic poster made by the publisher of Giovanni Ricordi in the 19th century.

At the end of the brief but elegant musical gala, the curtain was closed to prepare the scenery and the stars of the night dressed in their habits and religious garments.

The opera Suor Angelica filled the room with mysticism. The story revolves around a noble woman (played by the soprano Dhyana Arom), who due to a slip of youth, from which a child was born, was confined in a convent by family decision. In spite of her short trajectory, the artist demonstrated the strength of her voice that along with her stage performance, gave credibility to the story to the degree of causing weeping and sobs among the public.

The one who most influenced this distance from the material world was her aunt (the mezzo-soprano Maria Luisa Tamez), a pure aristocrat.

The musical climax begins when after seven years without news of her family or the outside world, Suor Angelica, receives a visit from her aunt, who gives her devastating news. Dhyana Arom manages to convey the drama of a mother dying to see her son.

After some years since having played Suor Angelica, María Luisa Tamez played the aunt of the protagonist and through her, gave life to a woman who is not moved by the despair and pain of a mother, a ruthless being who puts modesty and "decency" above all else and chooses to confine her niece in a convent to preserve the good name of the family and avoid the public scandal before the birth of a child out of wedlock.

The scenography under the direction of Oswaldo Martín del Campo and the lighting of Antonio Serratos placed the story in a convent full of showcases, columns, stone walls and crosses and gave life to that world of seclusion and spiritual peace that the composer sought when creating his work.

Puccini´s work reflects the mentality of an era in a musical melodrama. The bitterness of Zia Principessa interpreted by the mezzo-soprano Maria Luisa Tamez and the performance and powerful voice of Dhyana Arom as Suor Angelica, crushed the heart of the audience.


Beyond a harsh story, the voices of the protagonists, supporting roles, choirs and the Camerata Mazatlán, moved the public out of this fatalistic environment to lead it towards an end where peace and hope are victorious.

They injected dynamism and vitality into this story, the sisters of the convent, each with its own personality and character; the leadership of the Abadessa (Sarah Hocombe), the scoldings of the teacher (contralto Flor Estrada), the sweetness of Genovieeffa (soprano Rebeca De Rueda) and the discipline of the caretaker sister (mezzo-soprano Mariela Angulo).

At the end of Suor Angelica the public thanked them with applause for the opportunity to have enjoyed the best music of Puccini in a tragic story that led the protagonist to find the light at the end of the road.